Empresario, empleado, obrero, campesino, ejecutivo, agricultor, militar.
Cuando se acerca el tiempo de campañas electorales, aparecen las mismas voces de siempre, con sus mismos cantos que pretenden infundir miedo a la ciudadanía, atribuyéndose ser los guardianes de la libertad de expresión, de la democracia y los defensores de la empresa privada.
Quienes se dan esta atribución de sumo sacerdote de la vida democrática del país, son los mismos de siempre:
Los testaferros que por un sueldo están dispuestos a difamar, a deformar la verdad, a vender su país, su alma. No digo sus principios, pues carecen de ellos, y solo pretenden obtener un sueldo y un oscuro cargo publico.
Los muchachitos que se han tomado el partido ARENA, se han hecho ricos con las licitaciones de guardias de seguridad privada, publicidad, medicinas, y construcciones de carreteras, recibiendo mordidas, utilizando inescrupulosamente los fondos públicos en beneficio personal, y adueñándose mañosamente de estaciones de radio y televisión. Hay que decirlo: los miembros de la camarilla de Saca - que se apropian todos los años de las millonarias partidas secretas-, quieren que gane ARENA. Pero aclarémoslo, ellos entienden por ARENA al grupúsculo de testaferros del Presidente Saca. Quieren que gane la ARENA de ellos, para seguir esquilmando los fondos públicos, y al país. Pretenden disfrutar del desfalco del país por cinco años más, quieren defender sus puestos de gobierno para evitar así ser enjuiciados por ladrones y corruptos. Estos le tienen igual miedo al recambio dentro de su partido como al gane del Frente,
Luego, están unos pocos empresarios que por ser ineficientes, solo pueden operar bajo el esquema de protección gubernamental, con los dados cargados a su favor: Estos son los que dicen defender la libre empresa, pero les causa terror la libre competencia.
Por último, dos o tres propietarios de medios de comunicación, que manipulan, desforman y retuercen la verdad, para su propio beneficio. Estos son los que han asumido el papel de rectores de la vida nacional, los sumos sacerdotes del dogma, los que se creen dueños de la verdad, ostentando un poder supra legal pernicioso como nunca se había visto en el país.
No menciono sus nombres pues al hacer el lector el fácil ejercicio de identificarlos podrá darse cuenta claramente no solo de quienes son, sino de sus oscuras intenciones. Han sido y son cómplices de toda la podredumbre que envuelve a este Gobierno y a los que le precedieron. Ellos y los escribanos y locutores a su servicio dicen defender la libertad de expresión, pero no toleran ninguna crítica. Con noticias y editoriales calumniosos destruyen la imagen personal y el prestigio de aquellos que no se les someten. Igualmente viven de las jugosas ganancias que les dejan los multimillonarios contratos de publicidad que les da el gobierno.
El nombramiento del periodista Mauricio Funes como candidato a la presidencia del Frente, y la inmensa respuesta esperanzada de toda la ciudadanía en que el gane de Funes permitirá un gobierno mas humano y de verdad cercano a la gente, ha venido a desbordar y acrecentar los temores de estos pocos, y ha hecho que empiecen nuevamente con su campaña de infundir miedo a los salvadoreños. Ya se les oye asustar de nuevo con que las remesas no vendrán, que aquí va a mandar Chávez, que no habrá libertad de expresión (dicho sea de paso, no se preocuparon por el cierre de espacios televisivos a Funes; peor aún, lo celebraron), y así mil mentiras mas.
Las libertades que todos estos señores defienden es la libertad de mentir, de enriquecerse a la sombra del Gobierno, de no pagar impuestos, de tener siempre impunidad y protección oficial. Cualquier persona razonable e inteligente sabe que en El Salvador ningún partido puede limitar las verdaderas libertades ciudadanas. Baste recordar que existe una Constitución que establece la división de poderes, un esquema pluralista de partidos políticos y la representación proporcional en la Asamblea Legislativa
Lo que estos pocos no dicen es que en nuestro país curarse de una gripe o de una bronquitis cuesta el 40% del salario mínimo de una persona, es decir setenta dólares, que la medicina en El Salvador tiene el precio mas alto de toda América, que en los hospitales no hay camas ni medicamentos, que de una semana a otra los productos de la canasta básica suben un 10 a 15%, que la libra de frijoles ahora cuesta 1 dólar, que quien con sacrificio importa un carro usado paga más en impuestos de importación que las grandes empresas que venden carros nuevos, que el gobierno tiene una doble moral respecto del inmigrante: en el camino son mojados e indeseables, pero cuando mandan remesas son hermanos lejanos. Se nos ofreció que por mandar tropas a Irak y por la amistad del presidente Saca con el presidente Bush ya no nos deportarían a nuestros compatriotas. Pero la verdad es que ahora es cuando mas deportaciones hay.
Y qué decir de la agricultura, donde el agricultor y sus trabajadores no logran mejorar a pesar de su esfuerzo y trabajo de sol a sol, de domingo a domingo. Y de los tremendos abusos de poder de Saca, que, además de emplear a su parentela y a la de su mujer en decenas de cargos del gobierno, distribuye regalos de lujo (con dinero del pueblo, no del suyo, por supuesto) a sus ministros y comparsas y hace fiestas y viajes al mejor estilo de los jeques petroleros, mientras en los hospitales se han parado las cirugías por falta de materiales quirúrgicos.
La libertad que para estos señores, que se han quedado viviendo en el siglo pasado, está en real peligro es su libertad de seguir burlándose y sangrando a la gente pobre y la poca gente de clase media que todavía les cree. ¡Basta ya! El pueblo no va a esperar otros 20 años para que ARENA cumpla su promesas de darnos seguridad y empleo, y hacer que la economía crezca para beneficiar alos más pobres.
¡Esta vez la esperanza derrotará al miedo!
Pasa este correo a tus amigos y levanta tu frente
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