El salario mínimo tendría que estar apegado al verdadero costo de la canasta básica, la cual ronda un poco más de los $300.
Redacción Diario Co Latino
“Es una medida electoral”. Con esas palabras califica el Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez, el aumento al salario mínimo anunciado por el Ejecutivo, el cual será efectivo a partir del 15 de noviembre.“Este tipo de anuncios (el del aumento al salario) se hacen calculando más bien créditos electorales, y no para buscar el bien de la gente”, criticó el religioso.Asimismo, agregó que “no se le encuentra una solución concreta, porque sólo lo anunciaron y subió la canasta básica”.Ante este panorama, Monseñor Rosa Chávez cuestiona el beneficio que tendría la población con el aumento al salario mínimo: “¿Entonces, qué gana la gente?”.Hace un par de semanas, el Presidente de la República, Elías Antonio Saca, anunció el aumento al salario mínimo y que el mismo se haría en dos etapas: uno a finales de este año; y, el segundo, a finales del próximo.Esta medida ha recibido muchas críticas por parte de organizaciones de la sociedad civil, porque aducen que un aumento al salario mínimo tendría que estar apegado al verdadero costo de la canasta básica, la cual ronda un poco más de los $300.Incluso, el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) dijo que el Ejecutivo tendría que haber sido más “consciente” con el estudio y anuncio al aumento del salario mínimo, para evitar la especulación de los comerciantes.Y es en esa vía que el Obispo Auxiliar de San Salvador recomendó que cualquier aumento al salario mínimo tiene que ser estudiado a fondo.“El punto es que el aumento queda anulado prácticamente, yo no veo que haya una mejora alguna”, apreció Monseñor Rosa Chávez.Aumento es muy poco para la población“No me gusta la forma en que ha sido tratado, nosotros lo hemos planteado como partido de izquierda y hemos discutido sobre el tema, ya que el anunciado incremento al salario mínimo es muy pequeño para paliar las necesidades de la población, ha disparado el precio de los productos en el mercado”, manifestó Óscar Ortiz, alcalde del municipio de Santa Tecla.Para Ortiz, desde el momento en que el gobierno habla de un incremento salarial, este crea un efecto de Cascada.“Cuando se habla de un aumento lo primero que se debe de hacer es trabajar para evitar que los precios se disparen, ya que el salario mínimo no se le aplica a todo el mundo, se le aplica a un pequeño porcentaje de los asalariados, pero los precios suben para todos”, razonó el alcalde tecleño. Ortiz aseguró que esto no es una especie “de gana gana, si no de pierde gana, ojalá se pueda retomar el tema y se pueda crear una solución sustancial para todos, que permita plantear una solución para cinco o diez años, un acuerdo básico de cómo se va a manejar el tema de los incrementos graduales y así evitar especulaciones”, agregó.Por otra parte, Irma Amaya, diputada por el partido de izquierda y miembro de la Comisión de Justicia y Derechos, aseguró que la decisión del presidente de la República Elías Antonio Saca al anunciar un incremento al salario mínimo en un ambiente pre electoral, tiene que ver más con un mensaje mediático hacia la población.“La decisión del aumento anunciado por el presidente Saca, es una decisión irónica para la clase trabajadora, quien esperaba un incremento sustancial a sus necesidades y al alto costo de la vida”.La diputada aseguró que el incremento del 10% “que en concreto será de un aproximado siete dólares (mensuales) para este año y siete para el próximo año”, es desproporcional y una falta de “respeto” para la clase trabajadora.Para la legisladora, el porcentaje del incremento en ningún momento va a aliviar la situación de “desesperación de los más pobres, quienes con ese aumento no tendrán el derecho de acceder a lo más básico para su alimentación, ya que ni siquiera se ha aplicado el incremento y los precios de la canasta básica ya han sido aumentados”.
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