viernes, 25 de mayo de 2007

Mas de lo mismo.

Editorial de Mauricio Funes - Thursday, May 24, 2007 hora 15:43


Más de lo mismo

¿Hasta cuando las autoridades de seguridad pública van a aceptar que han fracasado en su intento por combatir la delincuencia?
Están por cumplirse tres años de gobierno del Presidente Saca y las estadísticas sobre homicidios y otros delitos como las extorsiones no bajan en forma sensible cómo lo ofreció durante la campaña.
Según datos oficiales, tanto los asesinatos como las extorsiones han descendido con respecto al año anterior.
La reducción es de casi la mitad.
Para el gobierno ahora se cometen menos asesinatos y extorsiones que el año pasado en el que se llegaron a registrar más de 14 homicidios por día.
Sin embargo, la población continúa sin percibir este descenso que reivindican las autoridades.
Para salvar la situación, el Ministro de Seguridad Pública y Justicia dice que “lo realmente importante son los esfuerzos que se están realizando, no tanto los resultados.”
Y es que la verdad que no hay mayores resultados que mostrar. Es parecido a cuando en una competencia se enfrentan dos equipos desiguales y el entrenador del más débil le dice a sus jugadores para no desanimarles que lo importante no es ganar sino competir.
En el caso de la delincuencia no hay espacio para la competencia. A los ciudadanos no se les puede decir que algo se está haciendo.
La población necesita resultados que marquen un cambio drástico en el combate de la delincuencia. En este terreno, lo importante es ganarle espacio a los criminales.
No basta con decir que se está haciendo lo posible. En tres años de gobierno del Presidente Saca se debió haber hecho lo necesario.
Recientemente, el Ministro de Seguridad Pública presentó su informe anual a la Asamblea Legislativa y a algunos sectores de la sociedad.
La insistencia es la de siempre: más de quince mil capturados y nuevas unidades operativas creadas. Sin embargo, el crimen sigue operando.
Miles de supuestos delincuentes tras las rejas, pero los homicidios siguen ocurriendo.
A parte del Presidente Saca y de los propios funcionarios de Seguridad, no he escuchado a nadie expresar plena satisfacción por lo que se ha hecho.
Algunos gremios empresariales, en forma cautelosa, han revelado que en lo que va del año han debido invertir más en seguridad que en años anteriores.
Una investigación de FUSADES asegura que durante el primer trimestre de este año los empresarios invirtieron más en seguridad privada que en el mismo período durante el 2006.
Una de cada cuatro empresas invierte más de cien mil dólares al año en gastos de seguridad privada.
Si los empresarios han tenido que destinar una parte mayor de sus costos de operación para gastos de seguridad es que la amenaza es mayor.
O planteado en otros términos, si el Estado fuera efectivo en el combate de la delincuencia, este gasto en lugar de aumentar sería menor.
La fiesta es para quienes manejan estas empresas de seguridad privada y se enriquecen a costa de las deficiencias que presentan las instituciones públicas…
Los empresarios del transporte de pasajeros continúan protestando por la falta de efectividad de los planes ante delincuenciales.
Algunos han amenazado con dejar de trabajar porque ya no les resulta rentable dedicarse al negocio si además de los altos precios del combustible deben pagar una renta a las “maras” para poder circular. En respuesta a este clamor ciudadano, las autoridades han ofrecido por enésima vez una nueva reforma a la legislación penal existente.
La verdad que arena ha tenido mayoría para reformar los códigos cómo ha querido y las veces que se le ha ocurrido. Ha aprobado las leyes ante delincuenciales que se le ha antojado.
Bajo el argumento recurrente que la Policía no cuenta con las herramientas legales para actuar con eficacia, el gobierno ha promovido más de un centenar de reformas legales.
Se han creado cuantas instituciones y comisiones de apoyo ha necesitado. Le cambian nombre a los Ministerios y separan sus funciones.
Las juntan en uno sólo y al cabo de unos años las vuelven a separar.
La inspectoría la meten dentro de la PNC y se la quitan al Ministro, después de un tiempo la quieren sacar del dominio del Director y pasarla bajo las órdenes del Ministro de Seguridad. Los mismos funcionarios se rotan los puestos, como si no contara el desempeño demostrado. Pasan de la Policía al Vice ministerio de Seguridad, de éste de nuevo a la Policía.
De la Dirección de Centros Penales a Seguridad Ciudadana, de Seguridad Ciudadana al nuevo Ministerio de Seguridad Pública y Justicia. El propio Ministro Figueroa, que no demostró capacidad al frente de Gobernación, en lugar de salir del gabinete, asume el control de la seguridad pública.
Bien vistas las cosas, ARENA ha tenido el control de la Policía y la Fiscalía durante 18 años y la delincuencia en lugar de reducirse ha aumentado.
El crimen organizado y las “maras” vinculadas a éste se fortalecen cada día que pasa. Antes operaban en el seno de las comunidades, ahora lo hacen desde las cárceles con igual o mayor efectividad que en el pasado.
Si después de tantos años de estarlo intentando, la situación va de mal en peor es porque algo no está funcionando si las cosas no están funcionando es porque los responsables de hacerlo lo están haciendo mal.
No hay a la vista ninguna medida novedosa. Tampoco un cambio radical en el dispositivo empleado que haga renovar la fe de que la situación va a mejorar.
El Presidente Saca asusta con el petate del muerto y previene sobre la anarquía y el desorden que puede seguir a un cambio de rumbo.
No se da cuenta que sin haber cambiado de timón, la institucionalidad no está funcionando y la sociedad está siendo extorsionada por la delincuencia.
Un mal endémico que perdurará mientras nos sigan dando “más de lo mismo”.

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