Leve como la pluma perdida
de una paloma atestada
en el aire espeso y gris
del cielorraso de mi ciudad.
Vaga como el deseo inefable
que puebla mis fantasías
en los rincones despoblados
de esos refugios de sombras.
Tenue como el velo locuaz
que cubre el rostro sesgado
por visiones escurridizas
y rumores negros e inciertos.
Suave como el indicio terso
de un paseo por tu piel
intentando descifrar signos
en tus cicatrices de torpezas.
Silente como el deseado eco
de la correspondencia sutil
que pueda darle el giro esperado
al letargo agudo de tus calmas.
Endeble como tu vida perdida
por la voluntad no alcanzada
y que hoy se esfuma de la memoria
que te llora mientras te olvido.
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